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20/10/2017

Los trenes a la universidad.

Las políticas neoliberales destruyeron gran parte del sistema ferroviario. ¿Cómo recuperarlo y mejorarlo? Desde el Conurbano bonaerense, la UNSaM, la UTN Haedo y la UNLa apuestan a formar ...


nota

Agencia TSS – A pesar del desmantelamiento sistemático que padecieron, los trenes se negaron a morir. Resistieron estoicos el desguace de los ‘80 y la corriente privatizadora de los ‘90, aunque la falta de inversión databa de décadas atrás. Los más perjudicados fueron sus millones de pasajeros y la economía del país en general, debido a la deficiencia creciente del transporte de cargas. Sin embargo, en los últimos años, comenzó un proceso de reconversión del sistema ferroviario que puso el tema en la agenda mediática. Que si está bien comprar trenes chinos, que cómo se hace para descomprimir las formaciones en hora pico, que las barreras sí o las barreras no. Pero hay una parte fundamental que no suele estar en el centro de la discusión: la capacitación de recursos humanos en el área ferroviaria.

Esta es la misión que han asumido las universidades del Conurbano. En los últimos años, no solo se ha vuelto a abrir el histórico posgrado en ingeniería ferroviaria de la UBA, sino que se han creado distintas ofertas académicas de parte de tres instituciones públicas. Casualidad o no, como formando una brújula tecnológica, hay una referente por zona del Conurbano: norte, oeste y sur. La primera fue la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) que, en 2007, inauguró el Instituto Tecnológico Ferroviario Raúl Scalabrini Ortiz. El ITF apostó a dos tecnicaturas: en Tecnología Ferroviaria, y en Administración y Gestión Ferroviaria. Hace dos años, además, la oferta se amplió al transporte en general. El ITF pasó a llamarse Instituto del Transporte (IT) y se creó el posgrado de Especialización en Política y Planificación del Transporte.

“Las tecnicaturas están orientadas principalmente a los mandos medios de la estructura ferroviaria, al plantel técnico. Esto es porque hay una brecha generacional importante. El déficit fuerte está en las áreas que deben ser cubiertas por técnicos, porque se puede tener un área de ingenieros muy fuerte, pero si no hay una segunda línea de técnicos formados con conocimientos técnicos de nivel universitario, se degrada toda la organización, ocasionando dificultades a los planteles operativos”, cuenta a TSS el especialista en planificación del transporte Daniel Álvarez, coordinador del área de posgrados del IT.

Otra pionera en el área fue la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). En 2011, el Consejo Superior de la UNLa aprobó la creación de la Licenciatura en Tecnologías Ferroviarias, que también brinda una tecnicatura como título intermedio. “Después de más de veinte años de destrucción del sistema ferroviario a causa de las políticas neoliberales, decidimos indagar cuáles eran las necesidades concretas y qué podía hacer la universidad para responderlas”, dice sobre los inicios de la carrera Alejandro Tornay, su director. “A fin de año, estarán recibiéndose nuestros primeros técnicos universitarios en tecnología ferroviaria y, el año que viene, aspiramos a que se gradúen los primeros licenciados”, indica con orgullo.

 

 

 

 

                  Las tecnicaturas están orientadas principalmente a los mandos medios de la estructura ferroviaria.

En tanto, la universidad de zona oeste que aporta capacitación en materia ferroviaria es la UTN Facultad Regional Haedo. En 2012, comenzó a dictarse la Tecnicatura Superior en Material Rodante y, este año, se abrió la primera Ingeniería Ferroviaria del país. “El estado deplorable del ferrocarril obedece a un montón de factores de desguace en pro del beneficio de grupos minúsculos y en contra de la población argentina, por el encarecimiento de los transportes. Todos esos procesos llevaron a una debacle gigantesca y la gente empezó a creer que el ferrocarril era una cosa que no servía. Esa situación fue la que dio origen a una carrera con visión integral”, sostiene el decano de la UTN Haedo, Víctor Caballini.

Claro que recuperar todo el conocimiento desmantelado no es tarea sencilla. Tornay proviene de una cuarta generación ferroviaria. Trabajó en el laboratorio de ensayo de materiales del Ferrocarril Belgrano, donde se probaban todas las piezas que se fabricaban o adquirían para las formaciones. Pero en los años ‘90, la cadena productiva se cortó. “Basta con recordar la famosa frase ‘Ramal que para, ramal que cierra’. Había organismos ferroviarios que no pararon e igual fueron cerrados, como pasó con el laboratorio del Belgrano”, rememora con nostalgia. “Es fácil destruir pero es muy difícil construir, porque de las personas que detentaban ese conocimiento, algunas fallecieron y otras se fueron”.

Por su parte, el coordinador de la carrera de Ingeniería Ferroviaria, Julio Aracama, destaca que a pesar de la destrucción, el ferrocarril siguió en pie. “Me acuerdo de un discurso de Martínez de Hoz, donde manifestaba como un logro del gobierno militar el hecho de que estaban cerrando estaciones, levantando vías férreas y prescindiendo de miles de trabajadores. O sea, había un lineamiento del mismo Poder Ejecutivo para acabar con el sistema ferroviario y, aun así, no lo pudieron borrar del mapa”, enfatiza.






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